martes, 14 de febrero de 2012

Día del amor y la amistad




Estos comerciales días sirven para que uno haga un alto y escriba sobre temas (por lo menos a mi me pasa) que nos rondan el alma y la cabeza todo el año, todas las décadas, toda la vida…

Amor, amistad…dos grandes palabras, que en si mismas son un gran regalo y que yo dudo, las tomemos en su significado mas profundo y espiritual. Día a día vemos grandes desaciertos en el mundo, basta prender la televisión o la radio para enterarnos sistemáticamente de como el desamor y la enemistad pululan libremente por las calles y pueblos de nuestras naciones. Sufrimos consensos políticos sin ningún equilibrio, nos topamos en nuestros trabajos con personas que ejercen el poder indiscriminadamente en aras de ideales absolutamente egoístas y lineales, convivimos con padres y madres que no alcanzan la entereza para sacar a sus hijos adelante justificandose en la ignorancia, en la inexperiencia o simplemente en la individuación como forma de vida lógica, almorzamos con hermanos que se traicionan por dinero o control de sus familias en plenos duelos sobre querellas sucesorales; pueblos enteros que comercian con la salud de otros, traficantes que se aprovechan de las circunstancias de gentes que huye de situaciones extremas, niños que mueren de hambre, de frío, de abuso, de soledad… y así vamos viendo como cada día son noticia el desamor y la enemistad, protagonistas, top model de una sociedad disfuncional y amnésica. La conciencia en un articulo de lujo en estos tiempos de barbarie y desatino, donde el refinamiento de has formas de tortura a alcanzado un grado de insolencia que, particularmente, me perturba y conmociona y vuelvo a mis orígenes indefectiblemente para poder encontrar consuelo y soluciones.

Mi madre era una mujer campesina, fuerte y alegre que pensaba de una manera simple y llana. Ella decía que los niños nos pertenecían a todos y que si dejábamos que sufrieran de hambre o de frío era responsabilidad del pueblo entero, por cuanto, todo niño que pasaba por mi casa tenia seguro un plato de caraotas ( frijoles negros) ropa limpia y algún juguete viejo, en muchos casos, chapitas de refresco y palitos de ganchos de ropa, que utilizábamos para hacer juguetes improvisados y divertídisimos. Una vez vi a mi mama correr y salvar a la madre de nuestra vecina, con quien desde hacia mucho estaba confrontada por problemas de limites de terrenos de nuestra casa con su casa. Mi madre recogió a la anciana que padecía de un desmayo, la monto en nuestro auto y la llevo al hospital, se que`o con ella, consoló a su enemiga y lúego volvió con las mujeres recuperadas,a la vez de que retomo su antigua actitud de no dirigirles la palabra y mantener su distancia y enojo. Dias después le pregunte a mi madre porque ella siendo su enemiga la había ayudado, mi madre fue tajante: cuando una persona esta en problemas eso se deja de lado, se le asiste, se le ayuda, porque el problema es menor que su necesidad de resolver una emergencia y una buena persona debe dejar de lado sus intereses personales para ayudar al otro en caso de necesidad. Cuando mi madre murió, muchas personas asistieron a su sepelio, algunos lloraban desconsolados, recordado como en algún momento ella los había asistido, aconsejado o simplemente divertido con su humor y carisma. Niños que fueron por mi madre vacunados, madres que vivieron en mi casa tras ser abandonadas por sus esposos, padres que fueron contratados en trabajos de albañilería innecesarios solo por el echo de ayudarlos para que llevaran comida a sus mesas familiares, jóvenes que fueron rescatados de situaciones desesperadas y que durmieron en nuestro auto algunas semanas pues era el único espacio que mi madre podía disponer para ayudar a esos muchachos, en fin, personas que yo nunca había visto y que eran amigos, compañeros, conciudadanos, paisanos, iguales a mi madre…aprendí con ella el valor de la amistad, aprendí de mi madre que el amor es acción, ejamplo, voluntad y fuerza. Decidí vivir mi vida con estos parámetros, todos los días lucho para llegar a ser como ella, venciendo mis falencia, orgullosa de mi origen sencillo y trabajador, sabiendo que los cambios se dan desde nuestra pequeña trinchera, como ella, sabiamente con su vida me enseño. Conciente de que la amistad se ejerce, que la memoria es su latido, que el egoísmo su enemigo.

Vivi muy poco tiempo con mi madre, el suficiente para saber y reconocer al amor, por eso, hoy, un día donde las tiendas están llenas de regalos rojos y globos abrillantados, es menester invocar la acción de todos ustedes mis afectos para decirles que si podemos regalar un plato de frijoles a un niño que sufre de hambre, un abrazo a un desconsolado, una visita a un enfermo estaremos ejerciendo el día del amor y de la amistad, de lo contrario solo contribuiremos con la cuenta bancaria de los poderosos comerciantes que quieren hacernos ver, tremendamente equivocados, que el amor y la amistad se pinta en un tonto globo con la leyenda: I love.

Desde esta mi trinchera sonora, los abrazo y les canto, los recuerdo y los asumo, los extraño y los amo y saldré a la calle a ejercer el amor, acto sencillo y desvergonzado que mi buena madre me enseño.

Feliz día a todos.

Neiffe Peña

Ciudad de México